
La Inteligencia Artificial (IA) es una gran aliada para los negocios y actualmente motor principal para la expansión económica actual.
No obstante, el crecimiento en el uso de estas tecnologías están generando una presión significativa sobre el planeta y nuevos desafios para llegar a metas de sostenibilidad empresariales.
Según informes mundiales en materia ambiental y ecónomica (2025), la preocupación principal radica en el consumo masivo de energía que requieren los centros de datos para el desarrollo de estas tecnologías de IA
En esa misma línea, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) advierte que los centros de datos consumieron aproximadamente 415 TWh de electricidad en 2024, equivalentes a cerca del 1,5% de la electricidad mundial, y que este consumo podría duplicarse hacia 2030. Entre los impactos más notables de la IA tenemos:
Esta tendencia no sólo agrega una preocupación a cuestiones ya existentes en materia de seguridad personal, la vigilancia y la privacidad; sino también a la sostenibilidad.
Paradójicamente, aunque puede optimizar el 79% de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), también puede obstaculizar directamente un 35% de las metas si no se gestiona con responsabilidad, especialmente para los siguientes retos:
1. Descarbonización y reducción de GEI:
Varias empresas reportan incrementos en su huella ambiental debido a la expansión agresiva de su capacidad productiva:
- Novo Nordisk: La compañía informó un aumento del 37% en sus emisiones totales de CO₂e durante el primer trimestre de 2025, atribuido principalmente a la adquisición de nuevos sitios de producción y a la inversión en infraestructura para satisfacer la alta demanda de tratamientos contra la obesidad. Para el cierre de los primeros nueve meses del año, el incremento interanual de emisiones se situó en un 24%.
- Alphabet (Google): Aunque se enfoca en la eficiencia operativa, la empresa reconoce que el aumento masivo en el gasto de capital (CapEx) para infraestructura técnica e IA genera una presión constante en los costos de energía y operaciones de centros de datos.
- Apple: Aunque empresas como Apple mantienen su meta de neutralidad de carbono para 2030, el aumento del CapEx en servidores y centros de datos es un factor determinante que complica la reducción de emisiones. La limitación actual para el crecimiento de la IA ya no es solo el suministro de chips, sino la disponibilidad de energía eléctrica.



2. Aumento de la Demanda Energética:
La expansión de la infraestructura de IA se mide ahora en gigavatios (GW). Microsoft está construyendo el centro de datos «Fairwater», que escalará hasta los 2 GW. Por su parte, Amazon ha añadido 3.8 GW de capacidad de potencia en los últimos 12 meses para soportar sus servicios de nube y centros de datos.
A medida que crece la capacidad instalada de centros de datos, también aumenta la dificultad de desacoplar el crecimiento tecnológico del incremento en el uso de energía y de la huella asociada.
En el debate empresarial y financiero, cada vez es más claro que la sostenibilidad de la IA no depende solo del software, sino también del tipo de infraestructura energética que la respalda

3. Impacto en los Costos Operativos:
Otro punto clave está en los costos operativos. El incremento en la demanda energética de los centros de datos no solo tiene una lectura ambiental, sino también financiera.
Empresas como Alphabet (Google) han señalado que el aumento en el gasto de capital para infraestructura técnica genera una presión constante en los costos de energía y operaciones. Este incremento en la utilización de infraestructura técnica impacta directamente en los márgenes operativos debido a los mayores costos de energía asociados.

Nuevas economías verdes
Hoy en día, contamos con un sinnúmero de tecnologías a nuestra disposición para automatizar tareas, optimizar redes, mejorar la eficiencia de procesos y tomar decisiones más inteligentes.
El punto crítico está en cómo se diseña, se alimenta y se gestiona la infraestructura digital que la sostiene. Para enfrentar estos desafios es, fundamental que los modelos económicos busque ser más inclusivos y sostenibles.
Entre ellos, la economía verde surge como una forma de reorientar la atención no solo hacia la economía, la inversión, el capital y la infraestructura, el empleo y las competencias, sino también para producir resultados sociales y ambientales positivos.
Esta transición debe ser participativa y respaldada por inversiones públicas, reformas políticas y cambios en la tributación y la regulación.
¿Cómo podemos actuar ahora?
Para las organizaciones que ya están incorporando IA en sus procesos podemos contribuir con algunas acciones para afrontar estas presiones:
Bajo este escenario, gigantes desarrolladores de estas tecnologías, ya están apuntando a una #innovabilidad, aplicando arquitecturas más eficientes, sistemas de enfriamiento eficientes, autogeneración de energía, compensación de carbono, entre otras acciones.
La expansión de la inteligencia artificial abre oportunidades reales para innovar, automatizar y competir mejor.
Pero también obliga a mirar con más seriedad su huella material. La IA no vive solo en la nube, depende de infraestructura física que consume energía, recursos y capacidad de gestión.
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